sábado, 31 de mayo de 2014

EL APRENDIZAJE INCONSCIENTE SE ENCUENTRA RELACONADO CON LAS REGIONES MAS ANTIGUAS DEL CEREBRO

La gran mayoría de las tareas cotidianas las maneja el cerebro de manera 
automática, vestirnos, bañarnos, lavarnos los dientes, regar las plantas, siguiendo 
patrones de movimientos específicos para realizarlos. De este modo el consumo de 
energía de la UCCM (unidad cuerpo cerebro mente) para aprenderlas y ejecutarlas 
es menor, la eficiencia aumenta por la repetición (las redes de neuronas implicadas 
aumentan su comunicación), dejando tiempo y recursos para la adquisición de 
nuevos conocimientos. 
Se puede decir que existen dos tipos de aprendizajes: 

IMPLICITO
En el implícito, el aprendizaje se produce de forma inconsciente y sin esfuerzo es decir, se 
aprende sin pensar en ello, por ejemplo a través de simples repeticiones. 
Mientras que en el explicito, es necesario realizar un 
esfuerzo consciente para lograr incorporar 
conocimientos, exige de atención sostenida y 
selectiva y de la activación de los lóbulos prefrontales 
(el área más evolucionada de nuestro cerebro). 

Los científicos consideran que no es sencillo poder distinguir entre estos dos tipos de 
aprendizajes debido a que ambos pueden verse influidos por el conocimiento implícito y 
explícito. 
Un grupo de investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) y del Instituto Nacional para 
los Trastornos Neurológicos y el Ictus de los Estados Unidos, llevaron adelante una 
investigación liderados por el profesor Fredrik Ullén, para descubrir la importancia del 
aprendizaje implícito en nuestro cerebro y como este se apoya en áreas primitivas del 
mismo. 
Para realizar su trabajo los especialistas trabajaron con voluntarios que debían realizar 
ciertas tareas y aplicaron durante el estudio un proceso de disociación, que permite 
evaluar por separado las contribuciones conscientes e inconscientes en el aprendizaje y 
rendimiento de una tarea posterior. 
Un área del cerebro estudiada relacionada con el aprendizaje y control motor, fueron los 
ganglios basales, estos se relacionan con un neurotransmisor: la dopamina que les otorga 
plasticidad.  




La dopamina está implicada en nuestra capacidad de aprender y fijar conocimientos, y 
uno de sus receptores (receptor D2) está presente tanto en el aprendizaje implícito como 
en el explícito. 
Esta investigación reveló que el núcleo estriado (que se encuentra formado por el 
caudado, putamen, el globo pálido y el núcleo accumbens), que forma parte de los 
ganglios basales, pero que desde el punto de vista evolutivo son la zona más antigua de 
los mismos, se activaba ante el aprendizaje implícito. 
Según los científicos los resultados obtenidos, corroboran firmemente la teoría de que los 
sistemas de aprendizaje implícito, es decir inconscientes del cerebro, son más simples y 
más antiguos desde el punto de vista evolutivo, para Ullén, los seres humanos poseemos 
ciertos sistemas fundamentales de aprendizaje en común no sólo con las ratas, ratones y 
otros mamíferos, sino también con vertebrados mucho más primitivos como las lampreas, 
reptiles y anfibios, que ya contaban con un cuerpo estriado. 
 Resultados de otra 
investigación anterior, sobre 
los receptores de la dopamina 
y el aprendizaje implícito y 
explícito, ya habían 
presentado como la actividad 
del núcleo estriado 
sustentaba el componente 
implícito en el aprendizaje, 
pero además mostraron que 
ciertas áreas de los lóbulos 
prefrontales como la corteza 
cingular anterior y la corteza 
ventro medial contribuían al 
explícito, que es cuando estamos conscientes de lo que aprendemos y que la actividad de 
estas regiones se desacopla cuando es esencialmente implícito. 
Es sumamente valioso ser conscientes de la existencia e importancia que tiene el 
aprendizaje implícito en nosotros, ya que viene en nuestros genes, no necesita de la 
consciencia, es mucho más simple, rápido y siempre está presente debido a que se apoya  
en estructuras primitivas de nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente). Este tipo de 
aprendizaje fue el primero en existir y en él se baso nuestra supervivencia y mecanismo 
adaptativo, siempre estamos aprendiendo sin darnos cuenta, de allí que desde la 
Neurosicoeducación consideremos tan importante construir contextos enriquecidos en 
donde los estímulos que reciba la UCCM sean a favor de la trascendencia. En la educación, 
en el ámbito laboral, y en todo momento deberíamos saber que no podemos dejarlo de 
lado y que tenerlo en cuenta no es un tema menor, para lograr que ambos aprendizajes 
no se vean enfrentados sino que por el contrario jueguen a favor de los objetivos 
buscados. 

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